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martes, 2 de marzo de 2010

Sobre los dioses o porque el odio no tiene Dios

Nunca me he sentido a gusto con ningún panteón. Mis compañeros de religión suelen escoger un panteón con el que trabajar, siendo el griego, egipcio y celta los mas afamados. O bien escogen una Deidad a la que dedicarse, esperando algún beneficio a cambio. O bien mezclan panteones diferentes.
Yo no. Prefiero pensar en "cosas de la Naturaleza" en vez de en panteones o deidades.
Una vez, hace muchos años, hice un pequeño experimento sociológico con el panteón celta. Separé las atribuciones de deidades masculinas y femeninas. El resultado fue lo que la sociedad de aquel momento entendía como rol femenino y rol masculino. Hoy día consideraríamos a la sociedad celta como una sociedad machista. Un experimento parecido puede hacerse con otros panteones y el resultado será el mismo, un retrato de la sociedad de la época.
¿No sería mas correcto retratar nuestra sociedad? ¿O aún mejor nuestra propia visión del mundo? ¿Y por tanto crear un panteón para la sociedad actual o incluso mejor para uno mismo?
Otro ejemplo, definiendo amor como atracción entre las personas y odio como repulsión entre ellas, en el mundo existe tanto odio como amor. Sin embargo no existen deidades para el odio y si para el amor. La explicación es que no solo el ser humano crea panteones que retratan la sociedad en la que vive, sino también escoge para crear deidades aquellas características de la Naturaleza con las que se siente mas cómodo y le hacen la vida mas amable. Nadie quiere odio y todos quieren amor.
Se puede argumentar que existen deidades guerreras, pero es que hay guerras y habiendo guerras, es mas útil ganarlas que perderlas.
Se puede argumentar que existen deidades relacionadas con la muerte, pero es que hay muerte y entonces es mas útil llevarse bien con ella y tratar de generar todo tipo de historias de vida después de la muerte, renacimientos, reencarnaciones... con el único fin de hacernos la vida mas amable.
Los panteones clásicos son una selección de aquello que existe en la Naturaleza y además nos gusta o nos es útil.
Sin embargo, en mi opinión, amar y venerar a la Naturaleza supone amar y venerar a toda Ella. Aquellos que solo aman a una parte, la que les resulta mas amable o mas útil, olvidando lo demás que también existe, en realidad no aman o veneran a la Naturaleza sino a una imagen artificial que han generado de Ella.
Los panteones clásicos nos apartan de la Naturaleza.
Durante mucho tiempo, yo he pensado que la mejor solución era crear un panteón personal. Ahora pienso que eso es una tarea ardúa e inútil. Lo mejor quizás sea aceptar a la Naturaleza como es con todo lo que tiene y llegar a acuerdos puntuales según lo que se requiera en cada momento.
Y de algún modo se que aún tengo que dar un paso mas allá pero me da miedo darlo.... quizás me falte confianza en mi mismo.

1 comentario:

  1. Que quizás te falte confianza en ti mismo???
    Más bien todo lo contrario.
    Me ha sorprendido mucho tu escrito ya queni yo misma habría podido explicar mejor como veo yo el paganismo.
    Siempre hay algo que me llama, que me atrae y es el contacto con la naturaleza. Volver al seno de la Madre. Porque no me parece " decoroso" ser pagano y no amar la representación viviente de la energía de la creación. Ahí no solo incluyo a la tierra, sino a todo lo que habita sore ella.
    Para mí los panteones son simplemente arquetipos. Una forma de humanizar la energía divina...pero porqué hacerlo?
    Muchas gracias Quque por este sencillo y desvelador aporte.

    Que la Brillante ilumine tus pasos...

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