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sábado, 17 de abril de 2010

Loa a los caminos

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar

Antonio Machado.



Siempre me han hecho pensar mucho los caminos. Los caminos nunca acaban, aunque se diga que si, que acaban en el mar, o que acaban con la muerte. Cuando uno llega al mar, tiene que volver atrás y resulta que lo que dejó a sus espaldas no es lo mismo que vio al andar en el otro sentido. Al llegar a la muerte, me parece imposible que no haya nada más allá. Uno mira camino adelante, y parece no acabar nunca, lo que te puede estimular o no. Haces el mismo camino cientos de veces y cada vez te parece diferente. Dos personas hacen juntas el mismo camino y no tienen la misma experiencia. Siendo siempre los caminos los mismos caminos, que se sabe donde empiezan, donde acaban, por donde pasan, hay que llegar a la conclusión que los caminos no cambian, cambian las personas. Siendo los caminos algo más que un mero instrumento para llegar de un sitio a otro, porque son además un conjunto de sensaciones y experiencias de las personas que los recorren, la similitud con la vida parece evidente.

Un camino se hace, como se hace la vida de cada uno con el día a día. Sin pasado y sin futuro, ignorando ambos porque no existen y son trabas para la auténtica libertad. Tomarse la vida tal cual viene aprovechando el instante, oliendo los campos, sintiendo el viento en la cara, listo para la aventura y listo para el amor si se presentan. El amor… sentir a la hembra al costado, su calor, su pasión… con independencia de cada uno para elegir su propio camino, pero cuando coinciden, no hay nada mejor. Llegar a un cruce de caminos y elegir el que mas parece convenir en ese momento, porque realmente da igual que camino escoger, en todos nos espera lo desconocido, siempre algo nuevo.

Por otro lado…

¡Antoñito hijo! Que se te ha vuelto a escapar el niño, hay que ver este hombre, todo el día en Babia. ¡Pero si no has hecho nada de nada! ¿Has puesto la lavadora? ¿Y la cena? ¿Hiciste la compra? ¡Pero que desastre! Y que sepas que tu gracia de follar sin condón, igual nos trae una sorpresa, para mí que estoy preñada otra vez. ¿Qué has faltado al trabajo? ¿Y en que piensas? ¿En vivir de mi sueldo sin hacer absolutamente nada? La llevas clara, cariño. Que sepas que estoy pensando en el divorcio, morrazo. Que eres un machista del copón.


Va a ser verdad que dos personas juntas haciendo el mismo camino, no siempre lo ven de la misma manera…

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