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jueves, 1 de abril de 2010

Viaje a Polonia

VIAJE A POLONIA 7-24 de Octubre de 2.006


He estado en Polonia del 7 al 24 de Octubre. El vuelo fue Barcelona - Cracovia y desde Cracovia cogí un tren hasta Ostrowiec, ciudad en el centro de Polonia, donde nació y vive la familia de Karina a quien conozco porque ahora vive en Molina. Karina y su marido Yarek estaban esperándome en la estación. Cenamos con su familia y dormí en su casa.

Se trata de familias trabajadoras. Un trabajador en Polonia cobra unos 300 E mensuales, pudiendo variar entre 200 y 600 E. Normalmente viven en pisos, construidos en la época comunista. Estos bloques de pisos suelen ser de cuatro o cinco alturas sin ascensor (los que yo he visto) pero también los hay más altos. Los pisos están bien arreglados en el interior, pero las partes comunes, escalera, fachada y portal, suelen estar descuidados. El motivo es que existe un departamento gubernamental que se encarga del mantenimiento de los edificios y es completamente inoperativo. Cada familia paga 70 E al mes por un mantenimiento que no reciben.

Este problema está extendido en Polonia. En época comunista, todos los trabajadores debían trabajar, así que se les daba un trabajo, aunque fuera ficticio. El problema de exceso de mano de obra en las empresas persiste todavía, sobre todo en la administración y empresas públicas, aunque la entrada al sistema capitalista ha hecho que muchas empresas privadas cierren o recurran a despidos para salvar la situación. Es el caso de los famosos astilleros de Gdansk, donde trabajó Lech Walesa y se fundó el sindicato Solidaridad. Hoy en día, el enorme astillero está casi parado por falta de pedidos y la empresa recurre a los despidos. El trato al público varía, de frío o muy frío, por parte de empleados públicos; a cordial o servil, en caso de empresas privadas.

Destaca en Polonia el gusto por mostrar un buen aspecto externo a los demás. La inmensa mayoría de la gente viste correctamente y no se ven hombres mal afeitados, como en España. El gusto por el vestir y el aspecto externo de las personas responde a lo que en España llamaríamos “conservador”. Hay muy pocos hombres con pelo largo o personas con aspecto “hippie” o “rokero” o “punki”, tribus que en España o en otros sitios abundan. Con la excepción de Cracovia, que es un caso aparte.

Me despedí de Karina y Yarek para dirigirme a Bialystok, camino del principal objetivo de mi viaje, el parque natural de Bialowieza. Disfruté mucho en este parque natural y además fui afortunado de poder ver a los bisontes europeos en libertad. Este sitio es alucinante, árboles de 50 m. de altura (casi todos) y bosque cerrado. Es fácil caminar por el parque porque está bien surtido de caminos y además es llano. Así que me di mis buenos paseos por allí.

En Bialystok tuve la suerte de ser hospedado por una simpática joven pareja. Ella profesora de inglés y el empresario de la construcción. Estos disfrutaban de una posición económica mas acomodada. Vivían en una casa (el sueño de todo polaco) y llevaban un ritmo de vida ajetreado. El estaba disgustado con tanta emigración porque resulta difícil encontrar trabajadores. Me explicó que el no puede pagar los sueldos de Europa y que cada vez tiene mas faena a causa de la integración en la UE y problemas para encontrar trabajadores. Ellos están a favor de la UE. Pero no todos en Polonia lo están. Principalmente existe radio Maria, la radio de la iglesia católica, en contra de la UE. Parece ser que solo temen perder los privilegios que tienen en Polonia y número de fieles, pero son extremadamente críticos.

Mi siguiente parada fue Elk, en la región de los lagos. Y una vez más pude disfrutar de la naturaleza polaca. Estos lagos, rodeados de bosques, son preciosos, de cuento de hadas.

El Papa Juan Pablo II es el héroe nacional de Polonia. Por todas partes encuentras grandes avenidas, plazas, libros, cuadros, hasta la película de moda en los cines es sobre la vida de Juan Pablo II. En Elk estuvo el Papa de visita y se llenó de gente un campo inmenso para verle. En este sitio, el ayuntamiento ha edificado una gran estatua representando al Papa. Ha costado 300.000 E, una fortuna para Polonia y el ayuntamiento está endeudado para siempre. Cuando expliqué a Piotr, mi acompañante en Elk, que eso sería un escándalo en España y que, en mi opinión, si la Iglesia quiere una estatua, que la paguen los fieles y no el Estado, se encogió de hombros y dijo que eso viene a ser lo mismo.

La iglesia católica tiene un gran poder e influencia en la sociedad polaca. La gran mayoría de los polacos son católicos, aunque existen también muchos ortodoxos y un pequeño número de personas de otras religiones. Los católicos polacos son más practicantes que los católicos españoles.

La perspectiva española no sirve para entender el papel de la iglesia en Polonia. Aquí, la iglesia católica estuvo directamente relacionada con la dictadura fascista y con la represión. Allí, la iglesia católica estuvo reprimida por la dictadura comunista y luchó contra ella. Aquí, el partido comunista está relacionado con la libertad y la lucha por la democracia, la libertad y los derechos humanos. Allí, el partido comunista representa la dictadura.

Creo que, explicar a los polacos lo que la iglesia hizo aquí en España, es un buen modo para contrarrestar a radio Maria. También podría servir para conseguir un estado mas laico, lo que en mi opinión, es una necesidad en Polonia.

Mi siguiente etapa fue Gdansk. Gdansk es una gran ciudad y como todas las ciudades polacas fue destruida en la segunda guerra mundial y después reconstruida. El centro histórico fue reconstruido exactamente igual que estaba antes de la guerra y es muy bonito. Gdansk es una ciudad abierta, activa y con una rica historia. Ha pertenecido a diferentes estados e incluso gozó de independencia por un tiempo. Ciudad rica, comercial y trabajadora, ha sido apetecida por muchos e invadida en varias ocasiones. En Gdansk empezó la segunda guerra mundial. Gdansk, Danzig para los alemanes, perteneció a Prusia en tiempos y el segundo idioma es el alemán. Siempre ha tenido relación con Alemania, Polonia y sentido de su propia independencia. Los artistas flamencos que huyeron de Flandes por la persecución religiosa y se refugiaron en Gdansk son responsables de multitud de obras de arte en pintura y arquitectura en Gdansk.

En Gdansk están los famosos astilleros de Lech Walesa y Solidaridad. A la entrada de los astilleros, tres enormes cruces recuerdan las tres cruces que presidían todas las manifestaciones del sindicato y que salían de una iglesia de Gdansk. Por supuesto, un cartel con la imagen del Papa polaco recuerda la visita que hizo este a los astilleros. Hoy día, los astilleros están prácticamente cerrados.

Los polacos no confían en sus políticos ni en la política en general. A falta de partidos políticos respetados, es la iglesia la que asume el papel de liderazgo social.

Alquilé un coche en Gdansk y me dirigí a mi siguiente objetivo, los círculos de piedras neolíticos en la región de Gdansk. Pude visitar tres grandes núcleos con multitud de círculos de piedra. Están bien cuidados y con facilidades para el acceso a los visitantes. No es que los polacos estén muy interesados en este periodo de su historia, ni mucho menos, pero sirve para el turismo. La historia de Polonia empieza para muchos polacos en el año 966, cuando el rey de aquel momento se convirtió al catolicismo. Tampoco el museo arqueológico de Gdansk ofrece muchas pistas para entender el pasado pagano de Polonia, pero sospecho que muchas piezas interesantes se mantienen escondidas en colecciones privadas. Una lástima que el pasado de los pueblos eslavos esté tan olvidado.

Y por fin, cogí un tren para llegar a la última etapa de mi viaje, Cracovia. Cracovia es una ciudad sorprendente. Animada y liberal como ninguna otra en Polonia. Cracovia recibe multitud de turistas al año, mas los estudiantes universitarios, mas una tradición que en mi opinión existe de disfrutar de la vida y dejar vivir, hace que esta ciudad sea la mas intelectual y culturalmente abierta de Polonia.

El centro histórico de Cracovia, reconstruido tras la guerra como en Gdansk, contiene multitud de monumentos, que yo no alcancé a visitar, porque estuve más interesado en visitar los numerosos bares que abundan por todo el centro. Hay muchos, bien decorados en muy distintos ambientes, con buena música y te entiendes en inglés. Es lo mejor de Cracovia. Estuve también a escuchar a la orquesta filarmónica de Cracovia. Buena orquesta.

El barrio obrero de Nova Huta fue construido en la época comunista para alojar a los trabajadores de las fábricas que rodean Cracovia. Fábricas que, hoy en día, están abandonadas en buen número. El lujo del centro aquí desaparece, pero el barrio está bien construido en mi opinión. Grandes avenidas, parques y bloques grises de pisos de cuatro o cinco alturas, algo monumentales. Escuelas, polideportivo, cine, teatro… en mi opinión, el barrio está bien equipado.

El tranvía que me llevaba a Nova Huta se estropeó, pero fue inmediatamente sustituido por otro. Las infraestructuras en Polonia necesitan ser mejoradas con urgencia, tanto tranvías, como autobuses, trenes y carreteras. Pero el personal se esfuerza en mantener todo en orden con dignidad. Dignidad es una palabra que encaja con Polonia.

El barrio judío de Kazimierz alberga varias sinagogas y un centro cultural judío. Hoy día, los judíos son minoría en este barrio, pero anteriormente a la guerra mundial, era el barrio judío de la ciudad. Aquí tuvo lugar, primero la creación del ghetto, luego la deportación e eliminación de los judíos en los campos de extermino alemanes. Yo sabía que no debía hacerlo, pero visité una sinagoga que contenía una exposición sobre el exterminio. Visitar la sinagoga resultó interesante, en este viaje, he podido conocer una sinagoga y una iglesia cristiana ortodoxa, de lo que me alegro, pero la exposición… definitivamente, yo no puedo ver esas cosas. Al ver las dos primeras fotos, me eché a llorar y tuve que salir entre lágrimas de allí, diciendo al portero, a modo de excusa, “lamento muchísimo lo que pasó aquí, pero yo tengo que salir”. El portero esbozó una medio sonrisa de comprensión y agradecimiento.

El pueblo polaco es silencioso, disciplinado y frío. Creo que se debe a la educación recibida en época comunista, cuando cualquier acto que no respondiera a la norma calificaba al actor como peligroso social. Ignoro como sería el pueblo polaco en épocas anteriores al comunismo. Sin embargo, en familia, entre amigos y sobre todo si hay un par de vodkas por medio, los polacos saben reírse y divertirse como cualquiera. Es un pueblo sencillo y bueno, sin maldad, que evita los riesgos, carente de brillantez, imaginación e espontaneidad, cuidadoso de los detalles y eficaz. Yo diría que es un país femenino, en el sentido de incapaz de pensar en grandes cosas, hacer planes a largo plazo o de grandes ideas filosóficas o morales, pero sin embargo muy buenos en el día a día, en resolver los pequeños problemas y atender los detalles.

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