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domingo, 6 de febrero de 2011

Santa Águeda

La festividad de Santa Águeda se ha celebrado estos días en mi pueblo, así como en muchos otros lugares de España. La cosa consiste en que las mujeres “toman el poder” en el pueblo. El alcalde hace entrega del bastón de mando a una mujer durante este día. Las mujeres no cocinan ni hacen nada en la casa durante este día. Se visten con el traje típico local y tienen sus celebraciones, entre ellas, sacar a la Virgen a dar un paseo fuera de la iglesia.

A los hombres se les suele ver en los restaurantes o haciendo barbacoas, demostrando de este modo que son incapaces de llevar una casa, al menos por un solo día.

Aparentemente es una celebración feminista, pero en mi opinión no lo es. No me gusta esta fiesta.

Para que las mujeres “tomen el poder” es necesario que no lo tengan. Para que los hombres “cedan el poder” es necesario que lo tengan. Si hubiera una mujer alcaldesa ¿qué sentido tendría ceder el bastón de mando a otra mujer? Para que la fiesta tenga sentido, es necesario que el alcalde sea un hombre. Y efectivamente así ha sido durante siglos. Y para que se perpetúe la fiesta, considerada tradición, es necesario perpetuar el status quo según el cual, un hombre ha de ser alcalde. Efectivamente, los dos candidatos para las próximas elecciones son varones y uno de ellos será el elegido.

Resulta patético ver a los hombres renunciar a hacer las labores del hogar aunque sea por un solo día. Parecen decir, ese no es nuestro terreno y no queremos entrar ahí. Así como resulta patético ver a las mujeres conformarse con el rito de “tomar el poder” y escaparse de la casa por un solo día y volver para hacer lo que el hombre dejó sin hacer, doble de trabajo y luego seguir así el resto del año. Parece que el rito solo confirma que cada uno conoce cual es su lugar, el hombre a la cosa pública y la mujer, trabajadora o no, a la cosa privada. Ambos parecen querer escapar de responsabilidades que estiman que no les conciernen.

La festividad de Santa Águeda tiene un origen pagano, anterior al cristianismo. En estos días se celebra la fiesta pagana de Imbolc, la fiesta de la concepción, del inicio de la vida. En el rito pagano, se concede especial importancia al rol de la sacerdotisa y la Diosa. La mujer tiene un papel destacado porque lógicamente la concepción tiene lugar en el útero materno.

Sin embargo, tanto desde el punto de vista del paganismo como de la sociedad en general, cabe preguntarse ¿qué transformaciones tienen lugar en el hombre tras la concepción y posterior gestación de la mujer? ¿puede hablarse de concepción y gestación masculinas? y por tanto, ¿cómo es, si existiera, el parto masculino?

Mi opinión es que al hombre se le aparta culturalmente desde el principio de las labores familiares y del hogar, y que se siente ajeno a ellas porque desde el principio piensa que los hijos no son cosa suya y que eso es algo extraño a él.

¿Qué pasaría si se demostrara que no es tan ajeno a lo que está sucediendo? ¿qué el hombre sufre sus propias transformaciones desde el mismo momento de la concepción? Pasaría que la sociedad entera, hombres y mujeres, tendrían que aceptar un nuevo papel para el hombre dentro de la familia. Es la segunda revolución pendiente. La primera, la entrada de la mujer en la cosa pública, está a medio hacer. La segunda, la entrada del hombre en la cosa privada, supongo que empezará algún día.

1 comentario:

  1. Que bueno!! No sabía que había una fiesta así, y si, según describes la fiesta, estoy totalmente de acuerdo que de feminista nada, todo lo contrario, es machista de los pies a la cabeza.

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